Prevenir la Legionella en las instalaciones de agua requiere controlar las condiciones que favorecen su proliferación y mantener unas prácticas adecuadas de limpieza, desinfección y mantenimiento preventivo. El estancamiento del agua, las temperaturas inadecuadas y la acumulación de sedimentos son algunos de los principales factores que debemos vigilar para reducir el riesgo de contaminación.
La bacteria Legionella puede encontrarse en sistemas de agua fría y caliente, especialmente cuando existen condiciones favorables para su multiplicación. El principal riesgo sanitario aparece cuando el agua contaminada se dispersa en forma de aerosoles que pueden ser inhalados y provocar los síntomas de la legionelosis.
En edificios de uso colectivo, hoteles, instalaciones deportivas, centros sanitarios o determinadas instalaciones industriales, aplicar medidas preventivas resulta fundamental para proteger la salud de los usuarios. Por ello, contar con un servicio especializado de control y prevención de Legionella en Madrid permite abordar los riesgos específicos de cada instalación y mantener una vigilancia adecuada.
Desde I+D Control, como empresa de sanidad ambiental, explicamos cómo prevenir la Legionella, qué medidas debemos aplicar en las instalaciones y cómo comprobar que los controles están funcionando correctamente.
¿Qué condiciones favorecen la aparición de Legionella en el agua?
La presencia de Legionella en una instalación no depende de un único factor. Generalmente, su proliferación está relacionada con una combinación de condiciones que permiten que la bacteria sobreviva y se multiplique. Identificar estas circunstancias es el primer paso para establecer una estrategia de prevención eficaz.
Agua estancada y falta de circulación
El agua estancada favorece la proliferación de Legionella, especialmente cuando permanece durante largos periodos sin renovarse.
Esta situación suele producirse en tuberías con escasa circulación, ramales que han quedado fuera de uso, depósitos sobredimensionados o puntos de consumo que permanecen cerrados durante semanas.
Cuando el agua no circula adecuadamente, también pueden disminuir los niveles de desinfectante residual y acumularse sustancias que favorecen el desarrollo bacteriano. Por este motivo, debemos prestar especial atención a los circuitos poco utilizados y evitar la existencia de zonas donde el agua pueda permanecer retenida.
Temperaturas que favorecen la multiplicación bacteriana
La temperatura del agua es uno de los factores más importantes para controlar el desarrollo de Legionella. La bacteria puede multiplicarse en un intervalo aproximado de 20 °C a 50 °C, con condiciones especialmente favorables alrededor de los 35-37 °C.
Esto significa que tanto una instalación de agua caliente que no alcanza temperaturas suficientes como una red de agua fría que se calienta en exceso pueden presentar condiciones favorables para su proliferación.
Para reducir este riesgo, debemos controlar las temperaturas en los depósitos, los circuitos de distribución y los puntos terminales, teniendo en cuenta las características de cada instalación.
Acumulación de sedimentos, incrustaciones y biopelículas
Los sedimentos, las incrustaciones calcáreas y los productos de corrosión pueden favorecer el desarrollo de microorganismos en el interior de las instalaciones. Uno de los elementos que merece especial atención es la biopelícula o biofilm, una comunidad de microorganismos adherida a las superficies que puede ofrecer protección frente a determinados tratamientos desinfectantes.
Estas acumulaciones pueden aparecer en depósitos, tuberías, duchas, filtros y otros componentes del sistema. Por ello, mantener una concentración adecuada de desinfectante no siempre resulta suficiente. También debemos eliminar la suciedad acumulada mediante operaciones de limpieza y mantenimiento adaptadas a cada instalación.
Medidas fundamentales para prevenir la Legionella
La prevención debe abordarse de forma continua, combinando medidas de diseño, mantenimiento, limpieza, desinfección y vigilancia. El Real Decreto 487/2022, modificado por el Real Decreto 614/2024, establece los requisitos sanitarios aplicables a las instalaciones incluidas en su ámbito de aplicación.
Aunque cada sistema presenta características diferentes, existen varias medidas fundamentales que ayudan a reducir el riesgo de proliferación bacteriana.
Evitar el estancamiento
Para prevenir la Legionella debemos procurar que el agua circule adecuadamente por todos los tramos de la instalación. Es importante identificar las zonas con poca circulación, revisar los ramales que hayan quedado sin uso y comprobar que el diseño hidráulico no favorece la acumulación de agua.
Cuando existan tramos innecesarios o puntos muertos, debemos valorar su eliminación o modificación. Estas actuaciones permiten reducir las condiciones que favorecen la permanencia y multiplicación de microorganismos.
Renovar el agua de los circuitos
La renovación periódica del agua ayuda a evitar que permanezca estancada durante demasiado tiempo. En instalaciones con consumos irregulares, debemos establecer rutinas de apertura de puntos terminales y comprobar que el agua circula por los diferentes sectores.
También es importante revisar el funcionamiento de los sistemas de recirculación y comprobar que los circuitos mantienen un movimiento adecuado. La frecuencia y el procedimiento de renovación dependerán del tipo de instalación, de su utilización y de las medidas establecidas en el correspondiente plan de prevención.
Mantener las temperaturas del agua bajo control
Controlar las temperaturas es una de las principales medidas para limitar la multiplicación de Legionella. En los sistemas de agua caliente sanitaria sujetos a la normativa, debemos asegurar una temperatura mínima de 60 °C en los acumuladores finales, así como mantener al menos 50 °C en el circuito de retorno y en los puntos terminales, conforme a los requisitos aplicables.
En las instalaciones de agua fría debemos procurar que la temperatura permanezca por debajo de 20 °C cuando las condiciones lo permitan. Si se superan los 25 °C, es necesario evaluar el riesgo y adoptar las medidas correspondientes. Estos controles deben realizarse sin olvidar la protección frente a quemaduras, especialmente en instalaciones utilizadas por personas vulnerables.
Limpiar los elementos donde se acumulan sedimentos e incrustaciones
La limpieza de los componentes de la instalación ayuda a eliminar las acumulaciones que pueden favorecer el desarrollo bacteriano. Debemos prestar atención a depósitos, acumuladores, filtros, intercambiadores, tuberías y otros elementos donde puedan acumularse lodos, incrustaciones o productos de corrosión.
Las operaciones de limpieza deben realizarse siguiendo los procedimientos establecidos y con una periodicidad adecuada al tipo de instalación. Además, conviene investigar las causas cuando aparecen acumulaciones recurrentes, ya que pueden indicar problemas de diseño, funcionamiento o mantenimiento.
Mantener una desinfección adecuada del agua
La desinfección del agua contribuye a controlar la presencia de microorganismos en los sistemas de distribución. Para que resulte eficaz debemos utilizar productos autorizados para el uso correspondiente, respetar las condiciones de aplicación y comprobar los parámetros necesarios para garantizar su funcionamiento.
En los sistemas que utilizan desinfectantes residuales, debemos verificar que su concentración se mantiene dentro de los valores establecidos. También es importante distinguir entre los tratamientos continuos y las desinfecciones extraordinarias, que pueden ser necesarias ante determinadas incidencias o resultados microbiológicos desfavorables.
La elección del procedimiento debe responder siempre a las características de la instalación y a la evaluación técnica del riesgo.
Revisar periódicamente el estado de las instalaciones
Las revisiones periódicas permiten identificar problemas antes de que se conviertan en situaciones de mayor riesgo. Durante estas inspecciones debemos comprobar el estado de conservación de depósitos, tuberías, válvulas, sistemas de recirculación y elementos terminales.
También debemos detectar posibles fugas, corrosión, suciedad, deterioro de componentes o desviaciones en los parámetros de funcionamiento. El mantenimiento preventivo facilita la detección temprana de incidencias y permite adoptar medidas correctoras antes de que afecten al conjunto de la instalación.
¿Cómo evitar la Legionella en los puntos de uso del agua?
Los puntos terminales merecen especial atención porque son los lugares donde el agua entra en contacto directo con los usuarios y, en determinadas circunstancias, puede generar aerosoles.
Aunque el sistema de distribución se mantenga correctamente, los grifos, duchas y difusores pueden acumular suciedad o presentar condiciones favorables para la proliferación bacteriana.
Grifos y duchas
Los grifos y duchas deben mantenerse limpios y en buen estado de conservación. Los aireadores, rociadores y elementos desmontables pueden acumular incrustaciones calcáreas y sedimentos, por lo que debemos revisarlos y limpiarlos periódicamente.
También conviene sustituir aquellos componentes que presenten un deterioro importante o que dificulten las operaciones de mantenimiento. En las instalaciones sujetas al Real Decreto 487/2022, la revisión de los puntos terminales debe integrarse en el programa de mantenimiento correspondiente.
Puntos de consumo poco utilizados
Las duchas de vestuarios con escasa ocupación, los grifos de habitaciones cerradas o los aseos que permanecen sin utilizar pueden convertirse en zonas de riesgo debido al estancamiento del agua.
Para prevenir esta situación, debemos establecer rutinas de apertura y renovación del agua. La normativa contempla, para los sistemas de agua sanitaria correspondientes, la apertura semanal de grifos y duchas de habitaciones o instalaciones poco utilizadas, dejando correr el agua durante unos minutos.
En instalaciones que permanecen cerradas durante periodos prolongados, como determinados establecimientos turísticos o edificios de uso estacional, puede ser necesario realizar comprobaciones y actuaciones adicionales antes de recuperar la actividad.
Difusores y elementos que generan aerosoles
La principal vía de transmisión de la legionelosis es la inhalación de aerosoles de agua contaminada. Por eso debemos prestar especial atención a los equipos capaces de generar pequeñas gotas de agua, como duchas, sistemas de nebulización, determinados equipos de refrigeración y dispositivos de hidromasaje.
Su mantenimiento debe contemplar tanto la limpieza de los componentes como el control de las condiciones del agua. Siempre que resulte técnicamente viable, debemos procurar reducir la generación y dispersión innecesaria de aerosoles.
¿Cómo comprobar que las medidas preventivas funcionan?
La prevención de la Legionella requiere verificar periódicamente que los controles establecidos son eficaces.
No basta con realizar operaciones de mantenimiento. También debemos comprobar sus resultados, documentar las actuaciones y corregir cualquier desviación detectada.
Comprobación de temperaturas y parámetros del agua
La medición de parámetros físico-químicos permite conocer si el agua se mantiene dentro de las condiciones previstas. Entre los controles más relevantes encontramos la temperatura, el pH cuando proceda, la concentración de desinfectante residual y la turbidez, además de otros indicadores establecidos en el plan de prevención.
Estas comprobaciones ayudan a identificar desviaciones que podrían favorecer la proliferación bacteriana. Los valores obtenidos deben compararse con los límites aplicables y con los criterios definidos para cada instalación.
Registro de revisiones e incidencias
Un registro adecuado permite conocer el historial de mantenimiento y comprobar si las actuaciones se realizan según lo previsto. Debemos documentar las revisiones, mediciones, limpiezas, desinfecciones, resultados analíticos e incidencias detectadas.
También es importante registrar las medidas correctoras adoptadas y verificar posteriormente su eficacia.
Esta información facilita el seguimiento técnico de la instalación y permite acreditar las actuaciones realizadas ante las autoridades sanitarias.
En las instalaciones obligadas a disponer de un Plan de Prevención y Control frente a Legionella (PPCL) o un Plan Sanitario frente a Legionella (PSL), la documentación constituye una parte esencial de la gestión preventiva.
Análisis microbiológicos como herramienta de verificación
Los análisis microbiológicos permiten detectar y cuantificar la presencia de Legionella en las muestras de agua. Se utilizan para verificar las condiciones microbiológicas de la instalación y evaluar la eficacia de las medidas preventivas. Para obtener resultados representativos debemos establecer correctamente los puntos de muestreo, las frecuencias y los procedimientos de toma de muestras.
Los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta el tipo de instalación, su historial y los criterios establecidos por la normativa. Es importante recordar que un resultado favorable en una analítica no garantiza por sí solo la ausencia permanente de riesgo. Por eso, los análisis deben formar parte de un sistema más amplio de mantenimiento, vigilancia y control.
Errores que debemos evitar para reducir el riesgo de Legionella
En I+D Control te ayudamos a prevenir la Legionella en tus instalaciones
En I+D Control sabemos que cada instalación de agua presenta necesidades específicas. Por eso, abordamos la prevención de la Legionella mediante una evaluación de sus características, sus condiciones de funcionamiento y los riesgos que pueden favorecer la proliferación bacteriana.
Ayudamos a comunidades de propietarios, empresas, instalaciones industriales y edificios de uso colectivo a mantener sus sistemas de agua en condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.
Nuestros servicios incluyen la elaboración y revisión de planes de prevención, programas de mantenimiento, controles de parámetros, toma de muestras, análisis microbiológicos y tratamientos de limpieza y desinfección. Trabajamos para facilitar una gestión preventiva adaptada a los requisitos del Real Decreto 487/2022 y sus modificaciones, teniendo en cuenta las particularidades de cada instalación.
Si necesitas asesoramiento especializado, podemos ayudarte a identificar los riesgos de tu sistema de agua y establecer las medidas preventivas más adecuadas. Contacta con nuestro equipo y estudiaremos las necesidades de tu instalación para ayudarte a mantener un control eficaz y continuado frente a la Legionella.




